sábado, 4 de febrero de 2017

Lo que pasa mientras leo y miro hacia otro lado



Leo en un párrafo de Quignard: «Caía la noche». El dueño del bar se acercó al conmutador y todas las lámparas de las mesas se encendieron. «Una de ellas derramó de pronto una lluvia de oro sobre los cabellos de Suzanne». Nadie sabía que estaba ahí, en una esquina, «de ese modo descubrimos que lloraba». Entonces he pensado en uno de esos grafitis en los que desde el tren empecé a fijarme hace unos días. Se iban sucediendo durante el trayecto. Al día siguiente me pasó lo mismo. Pensé que ya siempre me iba a fijar en los grafitis, que no podría dejar de mirarlos. Luego ya lo dejé.

Leo en un párrafo de Eduardo Berti sobre Falk, que se dedicaba a remolcar grandes barcos, y que «tal vez a esto se reducía todo lazo humano que alcanzaba cierto compromiso: a remolcar y a dejarse remolcar». Mientras leía a Berti ha bajado mi vecina checa y me he dejado remolcar. Luego me ha dicho que tal vez la poesía es un sustitutivo: que leer a Baudelaire fuera como si te follara Baudelaire. Y que mientras oscurece hay tiempo para que algo suceda; que ella busca la emoción en todo, y que si sé de lo que me está hablando.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Lo que le sucede a un jinete pálido al atardecer



Leo que el silencio es el nombre de la muerte. No sé por qué pero al leer esa frase he pensado; pero así, en general: he pensado. Porque a veces pienso en cosas así, y otras veces en cosas diferentes. Me pasa muchas veces cuando leo. Ahora estoy leyendo a Pascal Quignard. Hay párrafos que no entiendo. O los entiendo de forma peculiar. Las dos cosas me pasan. No he querido leer la biografía del autor pero imagino [no es que suponga, sino que fantaseo] que ha muerto; que en algún momento, entre párrafo y párrafo, cogió una Browning y trató de comprobar si se sentía algo de vértigo antes del balazo. Después ha bajado mi vecina checa, que tenía frío porque en su casa no funciona la calefacción. Le he explicado cosas del libro de Quignard y le he dicho que a ratos sí, pero que en otros momentos no encuentro el sentido de algunas frases, que me superan, pero que no puedo dejar de leerlo, como si el libro para mí, como las banderas para otros, tuviera hachís. Hemos estado hablando durante un rato. Al final, me ha dicho que, aunque no se note a primera vista, todo acaba teniendo sentido, que hasta sus pezones, a veces, parece que apuntan a la Vía Láctea.