lunes, 24 de junio de 2019

Sólo más allá de medianoche


Me he levantado temprano esta mañana, como los soldados del cuento de Borges, un pelotón de fusilamiento lleno de hombres muertos de sueño. En la cafetería me he sentado cerca de la ventana y he pedido un café para ver si así conseguía que se expandiese mi universo. Porque  hay varias teorías sobre la expansión del Universo aunque todo es muy complicado. En mi caso puedo decir que mi universo es reducido y, a pesar del café, creo que se está enfriando. Por las noches duermo poco. Esta noche he estado pensando en la Teoría de la gravitación universal, y en que la luna debe de estar cayendo. Ya por la mañana me han dicho que no, que la luna se está alejando a razón de 3 centímetros al año. Menos mal. Después he estado leyendo un rato hasta que ha llegado una mujer que tenía el pelo alborotado como si no hubiera acabado de despertarse. La mujer le ha dicho a la camarera que anoche estuvo en un bar sola hasta que conoció a un hombre, que estuvieron hablando y luego se lo llevó a casa y se fueron a la cama porque ella folla mejor con desconocidos. La mujer se ha ido al poco y he continuado leyendo un rato Aurora, de Nietzsche, que por el título da un poco la sensación de amanecer aunque hable de la muerte. Luego, de vuelta a casa, he pasado por un semáforo terrible que está en combinación con otros dos. No sabes por dónde te van a venir los coches. Sé que un día me atropellarán ahí.

sábado, 16 de febrero de 2019

Cuando la muerte te toca de lejos, parece otra (IV)



He ido esta mañana a despertarme a una cafetería. He estado leyendo un rato porque estoy tomando notas para escribir un  Manifiesto sobre el desamor, aunque también me dedico a recopilar diferentes teorías sobre la muerte. Por eso me he fijado en la gente de la terraza, sobre todo en aquellos que fumaban, y en su forma de tirar las cenizas al suelo, como si vertieran a un familiar a las aguas del Mediterráneo.

Después me he encontrado a mi vecina checa en el rellano. Me ha dicho que ayer, con el frío de la mañana, pensó en difuminarse, y que recordaba una película de Woody Allen en la que un actor cada vez que salía en pantalla aparecía desenfocado, y que quizás fuera eso lo más parecido a echarse a un lado, al derecho a apartarse de un artista. También me ha contado que de pequeña entró a ver a su tío muerto, y que desde entonces le parece que todos los muertos tienen cara de no me molestes. A veces lo recuerda en sueños, porque ella también duerme mal y a destiempo, y que cuando lo consigue tiene sueños raros: ¿Tú también ves en fila a todos los ahogados del Moldava?

Escribe Zambra que la muerte admite bromas, los cadáveres, no. Un cadáver es la muerte menos la broma.

En casa he estado leyendo sobre las «obras de arte que cuelgan de las paredes como mariposas atravesadas por un alfiler. Quieren convencernos de que alguna vez volaron». Y después ese gesto de Luigi Amara: Llevar flores a los museos como se llevan a los cementerios.

Hubo un tiempo que pensé que Rainer Maria Rilke era una mujer. Y que Arthur Rimbaud y Arthur Rimbaud muerto eran la misma persona.